viernes, 30 de julio de 2010

Hasta pronto

Recientemente he cambiado de ordenador, he cambiado de lugar de residencia –por un tiempo–, he cambiado de compañeros, incluso he cambiado de gustos y ambiciones. Todo porque he escrito un punto, después un espacio y más tarde he decidido que quería cambiar de párrafo. En ello estoy, descubriendo cosas que tenía guardadas dentro pero que, como en una ocasión anterior, no me he permitido mostrar por miedo; un miedo sin sentido a qué dirán otras personas. Afortunadamente, ese sentimiento va teniendo cada vez menos presencia entre mis prioridades y voy eligiendo más en cuanto a mi criterio y a mis opiniones. He dejado de decir muchas cosas en este blog y en muchos otros lugares. En todas esas ocasiones porque alguien invadía mi pensamiento, o mejor dicho, la respuesta de esa persona contra mi expresión. Poco a poco voy comprendiendo que así, teniendo en cuenta a las personas que te quieren mal, no se llega a buen lugar y menos se aprende. No me he permitido contar ciertos sucesos de mi vida, ciertas opiniones sobre asuntos que me afectaban, y tampoco he querido dar lecciones. Cada restricción por una razón distinta, todas estúpidas cuando una trata de expresarse en un medio como este. Digo, precisamente, que no me lo he permitido, no que no estuviera deseando hacerlo. Es por eso, porque voy aprendiendo y porque van pasando el tiempo y las oportunidades, que digo adiós a este lugar en el que tantas palabras he dibujado, para volver muy pronto de una manera que ni yo misma sé aún. Sólo sé que será pronto, y que será mejor.

EDIT: A partir de ahora, quien quiera leer banalidades puede acercarse a nerealonso.com ;)

martes, 27 de abril de 2010

El papel global de la innovación social


Está claro que la innovación juega un relevante papel en el mundo empresarial y competitivo que vivimos hoy en día. La empresa que no tiene una directa relación con ella o no cuenta al menos con un departamento dedicado a su investigación y aplicación, parece quedar poco menos que obsoleta, en una época en la que el ingenio y las mentes abiertas se convierten en unas de las pocas soluciones a la crisis. Es la innovación, por tanto, un factor a tener en cuenta en la economía del siglo XXI, un paso adelante en el que parece haberse sumergido una cada vez mayor cantidad de empresas. Pero, ¿acaso es esa la única aplicación que se le puede dar a la innovación?

Dicen desde Funky Projects que nada de eso. “Toda innovación es social, desde el momento en que se dedica a crear un impacto positivo en la sociedad. Si no se trata de mejorar el entorno, simplemente no es innovación”. Esta empresa es, sin duda, un ejemplo de provocación de cambio en el funcionamiento burocrático habitual de una administración, o directamente, en una localidad entera. Funky Projects se dedica al diseño de servicios, con especial atención a lo público, como es, por ejemplo, la participación ciudadana, el fomento de la integración social de inmigrantes o la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Proyectos como Kaixo Ni Naiz o Berdinsarea han provocado cambios inicialmente impensables en localidades como la de Getxo, en la que los inmigrantes están más integrados que nunca gracias a iniciativas como Euskarashowa, un karaoke organizado en diferentes lenguas para que inmigrantes de todos los países y personas autóctonas compartan experiencias y superen el recelo inicial. También Mungia está viviendo este cambio social provocado desde la innovación, por medio de la iniciativa Magik Politik, haciendo que los jóvenes de la localidad puedan participar y decidir, en reuniones e iniciativas horizontales y con implicación directa en el ayuntamiento, sobre cuestiones que les competen y preocupan.

En el otro lado, nos encontramos con la iniciativa Irekia del Gobierno Vasco, que trata de ajustar todo lo posible la relación entre el ciudadano y la administración, para fomentar la participación ciudadana y la transparencia desde el gobierno. Basado en la utilización de la Red como puente hacia la ciudadanía, desde Irekia se apuesta por el Open Government. Sin embargo, esta nueva iniciativa, muy beneficiosa e impulsora del cambio a priori, he estado envuelta de polémica prácticamente desde su puesta en marcha. Varios bloggers de reputado recorrido en la blogosfera vasca opinaban, el día de la presentación del proyecto en Lehendakaritza, que el carácter todavía burocrático de esta nueva iniciativa hacía imposible la construcción ciudadana del mismo. Que la moderación de los contenidos web de Irekia, por ejemplo, no se realizara desde la comunidad, sino por parte de la dirección, no fue una medida que calara entre los más asiduos a esta forma de comunicación.

Algo más lejana se encuentra Hub, presente en decenas de países por todo el mundo, que pretende impulsar la innovación social y el emprendizaje allá donde cualquier persona tenga una idea. Atlanta, Berlín, Bombay, Madrid, Tampere... son sólo algunas de las ciudades que ya cuentan con un centro Hub, que trata de interconectar a gente con las mismas aspiraciones o que pueda colaborar en proyectos de innovación, además de surtir a estas personas con espacios para trabajar, reunirse, organizar eventos y compartir, al fin y al cabo, sus experiencias e ideas con todo aquel que se acerque.

Pero esta es sólo una parte de lo que se denomina innovación social o pública. Dentro de esta disciplina de la innovación, podemos encontrar un nuevo concepto, del que cada vez más colectivos se hacen eco. Se trata del emprendizaje social, la iniciativa de los emprendedores que quieren crear un impacto social desde la solidaridad, sobre todo en países en vías de desarrollo. La organización mundial Ashoka es un ejemplo de esta nueva tendencia solidaria. Esta organización trata de localizar a particulares con iniciativas solidarias y de ayudarles, ya se por medio de financiación o de asesoramiento. Es el caso de Andrés Martínez, que quiso adaptar las tecnologías de telecomunicaciones para mejorar el funcionamiento de los centros de salud pública en áreas rurales de países en desarrollo. Ashoka le ayudó cuando quiso implementar redes inalámbricas de larga distancia para conectar a personal auxiliar y médicos profesionales, mejorando así de una forma casi increíble el servicio sanitario y optimizando sus costes. Cientos de emprendedores que quizá solos no podrían haber hecho realidad sus ideas de cambiar el mundo, consiguen con la ayuda de la organización Ashoka promover un cambio y un impacto en las sociedades con menos posibilidades para desarrollarse por sí mismas.

Y dentro de la innovación, encontramos, por supuesto, nuevos productos que mejoren la vida de sus usuarios, en este caso la de las personas sin posibilidades de acceder a agua limpia, o al menos mínimamente potable. En el mundo, un niño muere cada 15 segundos a causa del agua contaminada. Más de 2,6 millones de personas no tienen acceso a higiene básica y la falta de baños o inodoros afectan tanto a la sociedad como al individuo, por medio de la contaminación del agua dulce y la subterránea. Las heces humanas contienen virus, bacterias y parásitos que infectan y matan a muchísima gente en países del tercer mundo. Por esto, para dar solución a este problema, llegó PeePoople, un producto totalmente novedoso gracias al cual la higiene en este entorno podría hacerse una realidad, o al menos acercarse a ella, de una manera fácil y sostenible. Se trata de bolsas de papel, baratas y biodegradables de muy fácil uso, con las que miles de personas podrían mejorar su forma de vida, y sobre todo, no caer mortalmente enfermas.

Vistos todos estos ejemplos, queda claro que la innovación no se trata de un tema meramente financiero, empresarial o lucrativo. La innovación y el emprendizaje consisten en algo más; se basan en la actitud del emprendedor frente a los problemas que plantea su entorno o, como hemos visto, el mundo en general. Como dice Guy Kawasaki, “si tienes una intención probablemente harás dinero, pero si empiezas por hacer dinero probablemente no tendrás una intención y tampoco harás dinero”. Hay que tener, por tanto, ganas de cambiar el mundo, o al menos nuestro entorno, marcar la diferencia y tener un objetivo que no tenga nada que ver con el lucro, sino con la solidaridad, la aportación a la sociedad o el cambio social. Esa es la verdadera innovación, la que beneficia al mundo.


Este es un reportaje para la asignatura de Valores sociales y derechos de la comunicación. Si hubiera alguna afirmación errónea, pido disculpas, una no es una experta en el tema. Criticad, despellejadme, pero hacedme el favor: comentad.

lunes, 19 de abril de 2010

De etiqueta


Sigo escuchando consignas sobre una ideología u otra, un lado u otro, donde parece que todo es o blanco o negro. No se puede ser conservador y progresista a la vez... ¿o sí? Dice la Real Academia que la persona conservadora es "especialmente favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversa a los cambios bruscos o radicales". Sobre la persona progresista, por otro lado, dice que es alguien "con ideas avanzadas, y con la actitud que esto entraña". Siempre se han considerado corrientes opuestas, e incluso enfrentadas. Eras de un lado o de otro, el mediopensionismo ni se planteaba, no sea que te digan que no te mojas, no sea que no intereses. Pero como en todo, los tiempos cambian, y creo que hoy en día hablar de conservadores y progresistas como grupos enfrentados es una soberana chorrada. La izquierda, la derecha... hay gente a la que le encanta poner nombre a las cosas, simplificar, que las excepciones no molesten porque, qué quieren, son excepciones. Pues bien, llega un momento en que la mayoría es la excepción y a la gente ya le pica demasiado que se le llame de una u otra manera. Las ideologías dejan de tener sentido como doctrinas establecidas y la palabra dogma suena demasiado mal. No se puede fomentar la diversidad y ponerle nombre a la vez.

viernes, 2 de abril de 2010

Soul Kitchen

Es curiosa la sensación que se le queda a una justo después de salir del cine, y más cuando va sola. Hay incluso un grupo en Facebook (¿qué no lo tiene?) recordando esos momentos en los que sales de ver una peli y te sientes capaz de cualquier cosa. A mí me resulta muy parecido a salir de un buen concierto; sientes que todo va a ir bien a partir de ese momento, y sonríes a los de tu al rededor, como si tuvieran la más remota idea de lo que estás pensando. Acabo de ver Soul Kitchen, una cinta alemana. No es que sea excepcionalmente buena, pero me ha dejado con ganas de tres cosas: volver al cine, irme de Erasmus y, sobre todo, soul, mucho soul.

lunes, 29 de marzo de 2010

Palabras


Las palabras sirven para todo propósito imaginable. Sirven para iniciar y terminar, vencer y ser derrotado, amar y dañar. Usamos las palabras como nos place, muchas veces sin pensar en el efecto que tienen. Al fin y al cabo son sólo palabras. Muchas, demasiadas veces no nos damos cuenta del valor del silencio, la belleza y la sensatez que da el no decir nada, pensar en las consecuencias de abrir la boca y hacer pensar al otro. Para qué emitir un sonido que no va a construir, sino a destruir, a rebajar la idea que el otro tiene de nosotros. Y para qué hacerlo cuando somos conscientes de ello, si no es para producir dolor y confusión. Nos olvidamos en un mundo tan rápido, tan ruidoso, de que muchas veces lo mejor que se puede decir es nada.

Pero qué regalo, también, las palabras. Gracias a ellas estamos hoy aquí, estoy yo hablando y vosotros escuchando, aunque no se oiga nada. Qué gratificante resulta hacer una pregunta y recibir respuesta, incluso aunque no fuera la que buscábamos. Por suerte o por desgracia, son el camino para todo en esta vida. Hablamos con nuestro amigo, nuestra madre, con un desconocido, hasta con Dios... y ni con toda esa práctica somos conscientes de lo que decimos. Qué extraño resulta a veces descubrir que no son las palabras las que hablan, sino nosotros mismos.