viernes, 2 de abril de 2010

Soul Kitchen

Es curiosa la sensación que se le queda a una justo después de salir del cine, y más cuando va sola. Hay incluso un grupo en Facebook (¿qué no lo tiene?) recordando esos momentos en los que sales de ver una peli y te sientes capaz de cualquier cosa. A mí me resulta muy parecido a salir de un buen concierto; sientes que todo va a ir bien a partir de ese momento, y sonríes a los de tu al rededor, como si tuvieran la más remota idea de lo que estás pensando. Acabo de ver Soul Kitchen, una cinta alemana. No es que sea excepcionalmente buena, pero me ha dejado con ganas de tres cosas: volver al cine, irme de Erasmus y, sobre todo, soul, mucho soul.

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